Editado por Cristóbal Castillo Morales. ISSN 2660-549X. Registrado en la Propiedad Intelectual de la Junta de Andalucía número 04/2021/4191
El leasing o arrendamiento financiero es una fórmula muy utilizada por las empresas para financiar la adquisición de bienes como vehículos, maquinaria o equipos informáticos. En lugar de comprar el bien directamente, una entidad financiera lo adquiere y la empresa lo utiliza a cambio de cuotas periódicas. Al final del contrato, normalmente existe una opción de compra mediante un pago final (valor residual).
Desde el punto de vista práctico, el leasing permite usar el bien desde el primer día sin tener que realizar un gran desembolso inicial, lo que lo convierte en una herramienta clave para la gestión de la inversión y la tesorería.
Cuando el leasing es financiero, contablemente no se trata como un simple alquiler. Según el Plan General de Contabilidad, se entiende que la empresa asume los riesgos y beneficios del bien, por lo que:
El bien se reconoce como inmovilizado en el activo desde el inicio del contrato.
Se reconoce una deuda por leasing, que se irá cancelando con las cuotas.
La entrada inicial no es un gasto: reduce la deuda.
Cada cuota se divide en:
Intereses, que son gasto financiero.
Principal, que reduce la deuda.
El bien se amortiza contablemente durante su vida útil, reflejando el consumo real del activo.
👉 En esencia: contablemente es como comprar el bien financiado, no como alquilarlo.
Fiscalmente, el leasing tiene reglas propias. En general:
Los intereses son gasto fiscalmente deducible.
La parte de la cuota que corresponde a la recuperación del coste del bien también es deducible, pero con límites (relacionados con la amortización fiscal del bien).
Esto provoca algo muy importante para el aprendizaje:
La contabilidad y la fiscalidad no siempre avanzan al mismo ritmo.
Cuando se deduce fiscalmente más o menos coste del que se amortiza contablemente, aparecen las llamadas diferencias temporarias, que dan lugar al impuesto diferido (activo o pasivo).
El leasing se utiliza porque aporta ventajas claras:
Menor esfuerzo financiero inicial: no hay que pagar todo el bien al inicio.
Mejor control de tesorería: pagos periódicos y previsibles.
Acceso rápido a la inversión: se puede crecer sin descapitalizarse.
Optimización fiscal temporal: en algunos casos se adelantan deducciones fiscales (siempre dentro de la norma).
Información contable más realista: se separa claramente inversión, financiación e intereses.
Una empresa adquiere un vehículo mediante leasing:
Coste del vehículo: 30.000 €
Amortización contable: 16 % anual
Leasing a 4 años
Cada año amortiza el vehículo:
30.000 × 16 % = 4.800 €
Además, reconoce intereses y reduce la deuda con cada cuota.
Ese año solo puede deducir, por leasing, 4.000 € del coste.
Contablemente ha “consumido” 4.800 € del vehículo.
Fiscalmente solo se ha podido deducir 4.000 €.
👉 Resultado:
Hay una diferencia temporaria deducible, porque la contabilidad va “más rápido” que la fiscalidad.
Se reconoce un activo por impuesto diferido, que se recuperará en el futuro cuando la fiscalidad permita deducir más de lo que se amortiza contablemente.
Una empresa adquiere maquinaria mediante leasing financiero:
Coste del bien: 30.000 €
Amortización contable: 10 % anual
Leasing con deducción fiscal acelerada
Tipo IS: 25 %
La empresa amortiza el bien según su vida útil:
Amortización contable anual:
30.000 × 10 % = 3.000 €
Ese mismo año, por el régimen del leasing, la empresa puede deducir:
Recuperación fiscal del coste: 6.000 €
Contablemente se reconoce un gasto de 3.000 €.
Fiscalmente se deduce un gasto de 6.000 €.
👉 Fiscalmente se deduce MÁS de lo que se amortiza contablemente.
Se paga menos impuesto ahora.
En el futuro, cuando ya no haya deducción fiscal pero siga habiendo amortización contable, se pagará más impuesto.
👉 Aparece una diferencia temporaria IMPONIBLE.
Diferencia: 6.000 − 3.000 = 3.000 €
Pasivo por impuesto diferido:
3.000 × 25 % = 750 €
El leasing no es solo pagar cuotas.
Es inversión + financiación + fiscalidad.
Si entiendes:
cómo se amortiza el bien,
cómo se reparte la cuota,
y por qué contabilidad y fiscalidad no coinciden,
entonces entiendes el leasing como lo haría un profesional.